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miércoles, 12 de febrero de 2014

HIDROVÍAS EN TERRITORIOS DE AGUA


El departamento del Beni lleva su nombre en alusión al río Beni, por eso siempre se llamó departamento “del Beni” y no “de Beni”, como se empeñan en tergiversar ciertos medios, pese a haberse explicado muchas veces los pormenores históricos del nombre de este departamento, que se basa en la gran importancia geopolítica que le dieron sus fundadores al río Beni como hidrovía de salida al mar a través de los grandes afluentes del Amazonas.
 

Así como esto no se quiere entender, no se acaba de comprender que esta región es un ecosistema de agua en el que las inundaciones son parte de la dinámica natural. El desequilibrio del sistema proviene del desconocimiento de su funcionamiento destruyendo los bosques de la cuenca alta de sus ríos e insistiendo en obras y asentamientos en tierras que son firmes sólo temporalmente. A esta destrucción ambiental nos empujó en el pasado la cooperación externa implementando desarrollo alternativo en el bosque húmedo tropical y hoy nos presionan otros intereses foráneos para hacer carreteras de asfalto en territorios de agua.


La enorme llanura de inundación que es esta región de más de 200.000 Km cuadrados está surcada por ríos, lagos y madrejones que son un enorme recurso hídrico y una gran oportunidad de transporte, como ya lo entendieron los antiguos moxeños que construyeron lagunas y canales que actualmente se siguen usando. Miles de toneladas de carga se mueven todos los años por vía fluvial desde Puerto Villarroel a Trinidad y Guayaramerín incluyendo enormes cisternas que transportan combustible a través de la avenida principal Ichilo- Mamoré, sin infraestructura de puertos, sin servicios de dragado ni vigilancia de escollos.


Pese a todos estos ejemplos de aprovechamiento fluvial que deberían llevar a profundizar el estudio de la dinámica de las cuencas y los movimientos hídricos para entender el peligro que implica la construcción de carreteras cuyos enormes terraplenes modifican el flujo de los cursos naturales de agua ocasionando sequías e inundaciones y alterando el ecosistema, nos empeñamos en levantar asfaltos convencionales gastando enormes recursos, desafiando a la naturaleza que después de unos años nos obliga a su reconstrucción.


Si conociéramos mejor nuestros recursos para usar a nuestro favor las ventajas que nos da la naturaleza entenderíamos que la carretera entre Cochabamba y Trinidad ya existe y es la vía Ichilo-Mamoré. Lo que falta es mejorarla con infraestructura de puertos, mantenimiento de ríos y construcción de canales para que la surquen cientos de ferris trasbordando personas, vehículos y carga. La gran avenida fluvial permitiría mejorar el transporte a comunidades, ciudades y pueblos y a integrar los parques y territorios indígenas a través de sus afluentes y canales que consolidarían su integración para mejorar la salud y la educación.


El cambio climático ya no nos permite insistir en nuestra tradicional destrucción y ocupación masiva de áreas de alto valor de conservación; es urgente entender nuestra heterogeneidad climática y geográfica para planificar la gestión del territorio reordenando asentamientos y rehabilitando los mecanismos naturales de protección.

 

martes, 16 de noviembre de 2010

El nombre del Departamento del Río Beni

Como ha sido señalado por varios historiadores, el Departamento del Beni lleva su nombre en honor al caudaloso río Beni (que significa viento en lengua tacana), que dividía en dos la gran extensión de norte y sur (cuando comprendía también lo que hoy es el norte del departamento de La Paz). O sea que ciñéndonos a lo estricto deberíamos mencionar al río al nombrar al departamento. Para evitar esta extensión y siguiendo el uso de otros nombres de ríos y regiones asignados a territorios definidos, como por ejemplo Paraguay y Perú, en vez de decir departamento del Río Beni, decimos del Beni en alusión al río. Tal como decimos República del Paraguay (que toma su nombre del río Paraguay) o República del Perú (la región al sur de Panamá). Por lo tanto, no es correcto eliminar la contracción de preposición y artículo (del) al nombre del departamento, como ahora pretenden quienes se apegan a una generalización de los nombres de nuestros departamentos.

El decreto de creación del Departamento del Beni (18 de Noviembre de 1842) dice textualmente: "Se erige un nuevo Departamento de la República, compuesto de las provincias Mojos, Caupolicán y Yuracarés, que se denominará: Departamento del Beni”; no dice departamento de Beni.

Conviene recordar lo que ha sido expuesto en exposiciones congresales, memorias y foros para entender las razones por las que el gobierno de José Ballivián (1841-1847) asignó este nombre al departamento, en vez de llamarlo Mojos, como era previsible para una región cuyo sentido de pertenencia estaba centrado en la tradición jesuita mojeña. En aquella época el plan general gubernamental de desarrollo estaba basado en cuatro regiones, “una de éstas comprendía el oriente y se esperaba que a través de esta región fluyera el intercambio comercial con Europa por la vía Amazonas-Atlántico. Por eso, la denominación del nuevo departamento se supeditó al término que refería un río y no al de una cultura tradicional autóctona, Mojos” (Groff Greever, 1987:25, citado en Gamarra, 1992). Es decir que la importancia del río es la base del nombre y al omitir la contracción de preposición y artículo (del) al nombre del departamento, estamos eliminando la alusión a esta vía fluvial.

Existen algunos elementos que llevan a la confusión de generalizar la omisión del artículo. Es evidente por ejemplo, que al hacer una lista de departamentos no se lo incluye (por ejemplo decimos: Oruro, Cochabamba, Beni, Santa Cruz etc.), pero esto no quiere decir que al referirse a la pertenencia concreta al departamento se omita este artículo. Debemos entonces decir por ejemplo, el gobernador del Beni y no el gobernador de Beni. Es también evidente que en un mapa el nombre del Beni no aparece con el artículo (aunque en mapas antiguos sí aparecía la región como El Beni), pero esto tampoco da licencia para eliminarlo de todo lo demás. Y menos de quitarlo de nombres propios como Universidad Autónoma del Beni o La Palabra del Beni o Primero el Beni, como ya algunos pretender hacer.

Mantener el uso habitual del nombre del departamento del Beni es conservar un uso tradicional del lenguaje y es una forma de evitar el sutil avasallamiento que sufre la identidad beniana a través de influencias ajenas a la región.